jueves, 8 de marzo de 2012
Los mares del sur...
Estaba sentada en el puente. Parecía que de un momento a otro, iba a ponerse de pie y a saltar a la deriva. Pero no pensaba en eso. Pensaba en aquel barco que zarpaba hacia el horizonte y que no sabía si volvería ver. En ese barco iba un señor con una larga barba blanca como la escarcha al caer del cielo, en una fría tarde de invierno. Y unos ojos verdes como el prado en primavera. Ese señor era y es su padre. Zarpaba hacia los mares del sur, un destino peligroso. Ella estaba algo angustiada, pero segura de que volvería. Pasaban los días, las semanas, los meses y incluso los años... La preciosa joven iba todos los días al puente a esperarle. Sabía que seguía vivo gracias a las cartas que le enviaba pero nada más. Éstas describían preciosas historias, pero sentía que le faltaba algo. Claro era él.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)