martes, 6 de septiembre de 2011

Espejito, espejito...

En una gran y lujosa suite, había un gran espejo que estaba cansado de no tener una forma humana cuando le placiera. Entonces pensó que si recordaba la última vez que vio una forma humana podría imitarla. No dejó de pensar. Al cabo de un rato, vinieron los huéspedes. La mujer se estaba arreglando, cuando el hombre la llamó por su nombre y dijo: no intentes parecer otra, lo mejor es que cada uno sea sí mismo.

23 de Agosto de 2011. Tallín, Estonia

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