Isabel iba trotando por el campo, su cabello iba rozando las ramas de los árboles. Tifón, su caballo, estaba lleno de energía, por lo que Isabel decidió ir un rato al galope. Cuando de repente, en lo alto de la colina vio un caballo negro, como el ala de un cuervo.
Le ordenó a Tifón que fuera al paso hasta la colina. Cuando llegó, Isabel intentó acariciar al caballo. Pero al acercarse, el caballo se fue galopando. Ella montó a Tifón y lo siguió. Iba esquivando los árboles, pero aún le tenía cerca. El potro negro le sacaba ventaja.
Llegaron a un prado, rodeado de tulipanes, caléndulas y violetas. Cuando por fin alcanzó al caballo, le acarició el cuello e hizo que le siguiera.
Mientras iban hacia el picadero, decidió ponerle un nombre. Nicab.
29 de Agosto de 2011. Copenhagen, Dinamarca. Este cuanto va dedicado a mi gran amiga Isabel que le encantan los caballos. Igual que a mí.
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